La Generosidad Puede Ser Pobre

La generosidad es una calidad bastante bella en las personas. Creo que a todos nos gusta tener amigos generosos. Ya sabes… esos amigos que te invitan a salir, o que te regalan la ropa que ya no les queda, o que te compran papitas de la tienda. (O Chizitos si eres de Perú) 🙂
Nos trae gozo al corazón al escuchar de las personas que regalan un montón de dinero a un alberge o que llevan comida a una familia en necesidad.
Para mí, muchas veces, al escuchar la palabra “generosidad”, pienso en lo económico. La expectativa de nuestra cultura es de mostrar nuestro cariño para otros con las cosas que les compramos. Y eso me desanima a la verdad. Especialmente ahora que se acerca la Navidad, el mensaje que escuchamos dice: muestras el valor de tu amor con la cantidad de dinero que gastas en regalos.
Pero yo no tengo los recursos para comprar regalos para todos los seres queridos en mi vida. Y ni siquiera tengo los fondos necesarios para tratar de mostrar a mi familia cuan profundo es mi amor para ellos.
Sabemos que Dios es Generoso, pero el regalo más costoso que nos dio no tenía nada que ver con el dinero. Tenía que ver con una Persona.
Y eso me hace reflexionar… quizás podemos tener un corazón generoso y a la vez estar misios. Quizás podemos ser generosos sin gastar plata.
Por ejemplo, yo puedo ser amable con todos, puedo reglar libremente de mi tiempo a mi familia, y puedo obsequiar palabras animadoras como si fuera millonaria. Porque en cierto sentido, ¡lo soy! Mi dinero tiene límites- es verdad. ¡Pero no hay fondo al gozo, paz, amor, coraje, y compasión que encuentro en Jesús!
Te ánimo, ya que se acerca la temporada de Navidad y Año Nuevo- sé generosa con tu persona. No hay precio para mostrar el valor de tú corazón.

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